La logopedia… más allá de lo que se ve

La logopedia puede que sea desconocida incluso para aquellos que nos embarcamos en ella al inicio de la carrera. Si preguntas a un logopeda cómo llegó a esta profesión, más de la mitad te dirá que de rebote, el 2% (o quizás menos) te dirá que era donde quería estar. Pero todos coincidimos en una cosa: cuando se conoce lo que implica la logopedia, nos enamoramos y descubrimos que es vocacional.

Quizás esta vocación llega cuando se descubre que va más allá de enseñar a hablar, de enseñar a decir correctamente un sonido. Quizás llega cuando ves in situ, en las primeras prácticas, cómo se producen esos pequeños cambios que vienen tras un tiempo y un esfuerzo constantes.

Esa vocación se reafirma cuando estás ante el primer paciente, dando lo mejor que puedes dar. Se reafirma cuando vas superando las dificultades junto a él. Se reafirma cuando te lo agradecen con una sonrisa, con una lágrima contenida al final del tiempo, esfuerzo y camino compartidos.

Es una profesión que a veces es dura. Muchas veces no sabes por dónde tienes que ir, pero sales hacia delante investigando, leyendo, formándote. Lo haces porque es lo que implica ser una profesión sanitaria, si quieres dar lo mejor para cada persona que llega a consulta. Se necesita aprender de los nuevos avances que hay, pero aun así comienzan a aparecer las dudas: si lo que haces está bien, si es lo mejor; escuchas comentarios que a veces, incluso, se te pasa por la cabeza el tirar la toalla, aparece el Síndrome del Impostor.

Pero…

¿Sabes lo que hay detrás de una sesión de logopedia?

Poco a poco, la logopedia está más presente en los diferentes momentos de nuestra vida: desde que nacemos hasta la vejez, un logopeda puede ayudar de diversas formas. Te recomiendo que eches un vistazo en nuestra web para conocer un poco más sobre las diferentes especialidades en las que podemos actuar.

La teoría del iceberg hace referencia a una metáfora de todo lo que una persona hace y las demás sólo perciben. En logopedia, es un poco igual…

Una de las preguntas más repetidas en consulta es el cuándo habrá resultados. Es lo primero en lo que todos nos fijamos y a donde queremos llegar. Ese cuándo es la cúspide de nuestro iceberg. Se ven los resultados, a veces a largo plazo. Se ve lo que se hace en sesión, pero no todo lo que hay detrás.

No se ven las horas de estudio, la evaluación del caso y su corrección, el análisis de los resultados y la planificación de los objetivos. La realización del informe, su devolución y explicación. No se ve la organización de una sesión, de sus actividades, de la creación y búsqueda de materiales. No se ve la coordinación con otros profesionales, las horas de formación para no quedarse atrás. El asesoramiento a las familias, creación de pautas específicas y la implicación para cada usuario. Y podríamos seguir mucho más…

Por lo tanto, una sesión no es solo el tiempo que dura en sí misma, implica más de lo que se ve.

Pero, aunque muchas veces intentemos tirar la toalla y nos frustremos por el desconocimiento de esta profesión, recordamos de dónde viene nuestra vocación.

¿Sabes lo que implica ser logopeda?

Aquí te muestro de lo que está hecho nuestro corazón.

Así que no olvides que la logopedia va más allá de enseñar a hablar, del tiempo que se está con cada paciente y que está presente a lo largo de toda una vida. Y que nosotros, los logopedas, recordamos al final de nuestro largo día que nuestra recompensa es:  

oír una lágrima, articular una emoción, vocalizar un deseo, leer el alma, escribir una sonrisa… En fin, ayudar a expresar lo que el hombre tiene de humano.

Mara Behlau

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir al contenido